Si estás leyendo esta nota es porque seguramente estás pensando o ya adoptaste a un perro, así que ¡Muchas felicidades! Ya que es un acto muy noble y además porque puedo asegurarte que con dedicación y paciencia jamás te vas a arrepentir y además de que sera una de las mejores experiencias que vas a tener en la vida, pues no solo adquieres una mascota. Adquiriste al mejor amigo que podrás tener.

   

Así que ahora te preguntarás ¿Qué hago para educar a mi nueva mascota? Es diferente cuando adquieres a un un cachorrito y entonces se conocen desde que esta pequeño y puedes enseñarle muchas cosas nuevas ya que apenas formará su carácter. Pero cuando adoptas a un perro que ya tiene más edad y que posiblemente ha tenido un pasado difícil (tal vez pudo ser maltratado) es importante saber educarlo de una manera sana en la que en lugar de reforzar sus miedos, vamos a trabajar con ellos para que educarlo y se acostumbre a su nuevo hogar lo más rápido que se pueda.

Prepara su nuevo hogar

Antes de la llegada a su nuevo hogar, tenemos que asegurarnos de que tu nueva mascota tenga un espacio que sea solo suyo y de esta manera pueda sentirse cómodo. Lo fundamental es su cama, sus platos para su alimento y agua, su alimento,  los treats que son fundamentales para su adiestramiento, así como también un juguete o mordedera, collar y correa.

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Es altamente recomendable tener muy controlada la seguridad en tu casa, remover cualquier planta que pueda ser tóxica, así como cualquier objeto que esta a su alcance y que pueda destruir. Recuerda siempre que no lo conocemos, aunque pueda ser calmado y tranquilo no sabemos si cuando se queda un rato solo en casa puede resultar ser un perro ansioso. Por esto es recomendable al menos los primeros días retirar cualquier objeto que pueda destruir, al igual recordamos que tenerle juguetes o carnazas para que alivie su ansiedad o su aburrimiento. Mucho cuidado al abrir y cerrar las puertas de la casa al entrar, no sabemos si en una de esas puede salir corriendo (aquí de nuevo la importancia de que tengas al nuevo integrante de la familia con su collar y placa).

Los primeros días.

Pueden ser algo estresantes para el perro y para el dueño. Para reducir esta hiperactividad será muy recomendable pasearlo al menos 4 veces diarias sumando un total de 90 minutos entre todas las salidas.

Es positivo cansar un poco al animal para que no esté tenso, porque esta tensión es habitual en los perros recién adoptados. Además, el cansancio favorecerá su descanso en casa. No hay que forzar al perro a interactuar con personas, perros o a echarse en determinados sitios. Nada que pueda agobiarle. Intenta guiarle hacia tus propósitos usando la comunicación verbal, movimientos con las manos y el uso de premios.

Los perros son animales de rutina y asumen muy bien la organización. Hay que fijar un horario de paseo y comida para que el animal pueda situarse y sentirse confortable. Podemos pensar que no es importante, pero la verdad es que es una de las formas más efectivas de habituar a nuestro nuevo compañero a acomodarse a su nuevo hogar.

¿Qué hago si no se adapta?

No siempre es fácil en perros adoptados saber cómo tratarlos. En ocasiones, algunos perros adoptados no se comportan como deberían como consecuencia de una mala educación en el pasado. La falta de socialización, una conducta basada en el castigo o miedos no superados son algunas de las causas más comunes.

A continuación te explicamos los problemas de comportamiento más habituales y cómo vas a tener que actuar. Eso sí, recuerda que lo más adecuado será ponerte en contacto con un profesional ya sea un educador canino o un adiestrador. Busca siempre un profesional que trabaje mediante el refuerzo en positivo:

  • Perro adoptado agresivo: a diferencia de lo que muchos creen, la agresividad no es un problema especialmente complicado de tratar. Generalmente están relacionados con el uso de métodos de castigo o una falta de socialización en su etapa de cachorro. Este proceso debe tratarse de la mano de un profesional experimentado.
  • Perro adoptado miedoso: el miedo, dependiendo del nivel, sí puede ser complicado de tratar. Lo primordial será ofrecer espacio al animal y no forzarle jamás a interactuar con quien no desee (ya sean objetos, personas o mascotas). Poco a poco y siempre con tu supervisión tu perro empezará a abrirse al mundo pero si no es así lo mejor será acudir también a un profesional. Toma especial precaución con los perros miedosos y no los dejes nunca sin correa, puesto que tienden a huir y a perderse.
  • Perro que orina o defeca en casa: si tu perro hace sus necesidades en la casa, tranquilo, no eres el primero que pasa por esta situación. Sabemos que es desagradable, pero debes entender que probablemente tu nuevo amigo no sabe cómo se hace. Tendrás que enseñarle como si se tratara de un cachorro. Paséalo con regularidad para evitar las micciones en casa y no olvides felicitarlo en la calle cada vez que orine, de esta forma recordará qué debe hacer. Este proceso necesita tiempo pero si estás dispuesto vas a lograrlo más rápidamente de lo que crees.
  • Lloros, aullidos y otras señales relacionadas: si observas que en tu presencia llora, sencillamente necesitarás ser paciente. Quizás echa de menos a sus hermanos, a su compañero de jaula o a los voluntarios. Intenta ofrecerle treats y jugar con él para ganarte su confianza y distraerlo. Poco a poco observarás que deja de hacerlo. Es un comportamiento habitual y el uso de juguetes y tu atención son fundamentales.
  • Perro que no come: si tu perro no come o bebe agua, llévalo al veterinario de inmediato para descartar un problema de salud. En ocasiones se debe a la ansiedad y la tristeza que sufren o al estar terriblemente asustados. Prueba a ofrecerle paté, treats o cualquier tipo de comida apetitosa.
  • El perro llora, orina o destruye cuando no estás en casa: la temida ansiedad por separación puede afectar a muchos de los perros adoptados. Puede ocurrir de distintas formas: ladridos incesantes cuando te marchas, lloridos, objetos rotos… Algunos juguetes de larga duración, como el kong  (que puedes encontrar aquí) pueden ayudarte a distraerlo un buen rato. Este tipo de problemas de conducta son complicados de tratar y generalmente necesitan la visita de un especialista.

El mal comportamiento puede tener muchas causas y no siempre vas a poder descifrar realmente qué ocurrió en su vida anterior. Ahora es tu turno para enseñarle a convivir y a sentirse querido. Recuerda que un perro puede aprender, indiferentemente de la edad que tenga. Aunque quizás necesitarás más paciencia y repeticiones, lo cierto es que puedes lograr que tu perro se comporte de la forma adecuada si practicas y utilizas siempre el refuerzo positivo.

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