¿Quién fue San Antón?

San Antonio Abad era un hombre con muchos bienes y donó todo a los pobres para irse a vivir en soledad al desierto. De familia acomodada, a los veinte años pierde a sus padres y fiel al mensaje evangélico, se desprende de cuanto tiene y se retira del mundo.

Antonio sufrió fuertes tentaciones en el desierto, en las que se aparecían demonios. Su fama de hombre santo y austero atrajo a numerosos discípulos, a los que organizó en un grupo de ermitaños. De ahí que se le considera el fundador de la tradición monacal cristiana.

Pero su fama se extendió por la curación de ciertas enfermedades. En algunos lugares se organizan mercados populares, y la noche anterior, el día dieciséis de enero, encienden grandes hogueras para  recordar el fuego de San Antón, como se conocía la enfermedad del cornezuelo del centeno, que el santo curaba.

Oración a San Antón

Cada 17 de enero, San Antón da la bendición a todo tipo de animales: perros, gatos, cerdos, pájaros, roedores… que se acercan con sus humanos a recibirla.

Para las personas que llevan a sus animales, este hecho es muy importante, ya que la bendición los protege contra las enfermedades durante todo el año. Es una garantía de salud y bienestar.

Así empieza la plegaria a San Antonio para pedir por los animales…

“Señor Celestial, Padre Creador de todas las cosas,
hoy quiero pedir tu misericordia y compasión para mi mascota,
y por mediación de san Antonio Abad,
llamado también san Antón, el gran protector de los animales,
que tanto amor tuvo por estas criaturas,
te ruego que no lo abandones nunca;
concédele salud, que no sufra ni padezca,
que no esté triste, que no le falten las fuerzas,
que no sienta dolor ni angustia,
que no se sienta solo ni abandonado
y que siempre tenga a su lado alguien que le cuide con amor”.

¿Por qué es protector de los animales?

San Antón encontró la sabiduría en la observación de los animales y halló el amor divino en la contemplación de la naturaleza. En reconocimiento por ambas revelaciones, San Antonio empezó a bendecir a los animales y las plantas. A su muerte, muchos ganaderos lo tomaron como protector y patrón de sus animales.

Cuenta la leyenda que, en cierta ocasión, se acercó a una jabalí y curó a sus cachorros, que padecían ceguera. La jabalí, agradecida, se quedó junto a San Antón para protegerlo de los animales salvajes. Este es el motivo por el que se le representa con el hábito de monje, una cruz en forma de tau y un cerdo a sus pies.

Con estos antecedentes, se le podría considerar un ecologista, por el gran amor y respeto que mostró hacia la naturaleza y el medio ambiente.

Se cree que San Antón vivió hasta los 105 años, gracias a una frugal alimentación y por compartir su vida con animales de compañía.

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